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Mediterrània-CIE, La Fundación Mare Terra, la Coordinadora de Entidades del Camp de Tarragona, la Red Internacional de Escritores por la Tierra y la organización internacional Oceana han iniciado una campaña de ámbito mundial para detener la construcción de dos pozos de petróleo en el litoral español y más concretamente en la zona del Delta del Ebro y Castellón. El proyecto lo impulsa la compañía Repsol quien ya ha realizado sondeos en las dos zonas afirmando que de los dos pozos, conocidos como "Montanazo" y "Lubina", se podrían extraer diariamente unos 8.000 barriles de petróleo.
Las entidades y organizaciones que impulsan esta campaña se oponen a la apertura de más pozos petrolíferos en todo el Estado Español al considerar que los posibles nuevos derrames que se produjeran tendrían graves repercusiones en los valiosos ecosistemas marinos de las dos zonas propuestas.
También se recuerda que hace días la Fiscalía de Tarragona abrió la vía penal contra la compañía Repsol y Pride North America, empresa subcontratada por esta multinacional, por el vertido de crudo que tuvo lugar hace un año frente a las costas del Delta del Ebre. El alcance de la tragedia se conoció gracias a las imágenes captadas por un helicóptero de la Agencia Marítima Europea. Estas imágenes permitieron sancionar la empresa Pride con 2,5 millones de fianza y a Repsol a pagar 250.000 euros a los pescadores de la zona. Por ello, desde Mediterrània-CIE, la Fundación Mare Terra, la CECT, la RIET y Oceana se recuerda que "gracias a las imágenes se pilló in fraganti a una empresa como Repsol que, en caso contrario, hubiera negado los hechos como siempre ha hecho con el consentimiento, a menudo, de terceras partes interesadas que hacen la vista gorda”. Para Ángel Juárez, Presidente de Mediterrània-CIE, la CECT y la RIET, es obvio que "no se puede confiar en un proyecto tan importante como el de los pozos del Delta y Castellón tratándose de una empresa que en el caso del vertido del Delta hubiera pasado de todo y que parece tener inmunidad”.
Según los impulsores de la campaña, en el caso de España la presencia de petróleo y sus derivados en el consumo nacional es notablemente superior a la media europea. Esto, unido a la baja producción energética nacional, conlleva una elevada dependencia energética exterior, cercana al 80 por ciento, y unas elevadas emisiones de gases efecto invernadero.
En cuanto la ejecución del proyecto, el análisis de impactos técnicos que se plantea queda reducido a la colocación de tuberías y sistemas de bombeo que no reflejan en su totalidad los impactos que generaría la ejecución del proyecto. Las estimaciones indican que cada barril de petróleo genera unos 120 kilos de carbono a la atmósfera. Por lo tanto esta explotación estaría produciendo entre 1.314.000 y 2.628.000 toneladas de carbono entre los primeros cinco y diez años de vida. Estas emisiones serían muy lejanas a los objetivos de la lucha contra en cambio climático.
Por último, se considera que la zanja abierta para construir los dos pozos produciría un impacto directo que afectaría a la fauna bentónica (por destrucción) y otros impactos sobre la fauna pelágica (al tratarse de sedimentos finos).
Por todos estos motivos, Mediterrània-CIE, Fundación Mare Terra, la CECT, la RIET y Oceana se oponen a los dos pozos y piden que no se construyan. En caso de que la petición no sea escuchada, todas estas entidades y organizaciones iniciarán una campaña de recogida de firmas a nivel mundial. Hay que tener en cuenta que de la Red Internacional de Escritores por la Tierra forman parte más de 500 personas de todo el mundo, que la Coordinadora de Entidades del Camp de Tarragona está formada por más de medio centenar de asociaciones que representan a miles de personas y que Oceana es la principal organización internacional centrada exclusivamente en la conservación de los océanos, la protección de los ecosistemas marinos y las especies marinas amenazadas.
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